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martes, 24 de noviembre de 2009

Mario



Hace poco que conocí a Mario. No sé decirles el momento exacto en que nos encontramos. Pero, desde que ocurrió, me apasioné por completo. Su dulzura, su sencillez, la manera como habla de los sentimientos y de la vida… No pude resistir.

Desde entonces, sigo sus pasos y me interesa todo que es de él. ¡Qué uruguayo más guapito es Mario! Y que ojos más tiernos tiene… Me gusta demasiado mirar su “carita”… hay algo allí que me llama…Y me encanta.


Aparte de esto, Mario es un escritor increíble. Tiene una obra extensa de novelas, cuentos, textos críticos. Y poesías. Y Tiene también un “piecito” en el cinema y en la música. Aún conozco poco de la obra de él, pero todo que veo y leo me hace querer ver, leer y conocer más.


En la última semana, terminé de leer el libro “primavera con una esquina rota” y ahora voy a empezar “La borra del café”. Me gustó mucho el primero y estoy segura que no va a ser diferente con el segundo.

¡Mario es gracioso! Y me conmueve profundamente.

Fotografías


La vida es un constante aprender. Y aunque yo ya tenga vivido más de medio siglo, no he parado de aprender. Al revés, he empezado a aprender como aprender. Todo enseña. Los pequeños gestos, una palabra dicha, las miradas, una mano que nos toca… Creo que con el tiempo, nos volvemos más atentos a los señales de la vida. Miramos con ojos más abiertos. Esto es, pienso, lo bueno de envejecer.
Por estos tiempos, he empezado a aprender a las fotografías. Pero, oigan bien… No he empezado a aprender como sacarlas, sino a como sentirlas. Esto estoy aprendiendo con mi chica menor. Ella es aficionada a las fotos y así que, día tras día, está me mostrando la belleza de las cosas más sencillas. Como pueden ver, nosotros, padres, no somos los únicos que tenemos cosas para decir y enseñar. Los chicos nos enseñan muchísimo y siempre… Desde el momento en que llegan a nuestras vidas.
Pues, las fotos… Lo que más me gusta en las fotografías es que retienen instantes del tiempo que no más ocurrirán otra vez. Hacen eterno algo que no más será vivido como en el aquello pequeño espacio de vida. Las fotografías no llevan para donde nuestros pies no pueden nos llevar y abren nuestros ojos a un mundo que no imaginaríamos que hubiera. Las fotos traen lo que ya se fue... Y a veces recuerdan dolores, pero… Que se van así que la alegria de las sonrisas se hace presente.
Yo no tengo fotos de mi niñez ni de mi juventud y a veces, me gustaría mirarme. Sabes, como una forma de recuerdo… De cuando en cuando, la memoria se olvida de algunas cosas…

Memoria… Las fotografías son “una memoria a la mano”. Por esto, creo, las veo tan magníficas, tan fundamentales… Es, es verdad… las veo, hoy, tan grandiosas, tan, tan… (risas)

Pequeñas descubiertas. Pequeñas pasiones. ¡Qué bueno que la vida es así!

lunes, 23 de noviembre de 2009

Dios mediante



"Cerrar los ojos. Cómo me quisiera cerrar los ojos y empezar de nuevo y abrirlos después con la tardía lucidez que traen los años pero con la vitalidad que ya no tengo. Dios da pan al que no tiene dientes, pero antes, mucho antes, le dio hambruna al que los tenía. Linda trampa la de Dios. Después de todo, los refranes populares son algo así como un curriculum divino. Se armó la de Dios es Cristo: virulencia y furia. Dios los cría y ellos se juntan: conspiración y acoso. Dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César: repartija y prorrateo. Como Dios manda: prepotencia e imperio. Dios paso de largo: indiferencia y menosprecio. A Dios rogando y con el mazo dando: parapoliciales, paramilitares, escuadrones de la muerte, etc. Cuando Dios quiera: poder omnímodo. Dios nos libre y nos guarde: neocolonialismo. Dios castiga sin palo ni piedra: tortura subliminal. Vaya con Dios: malas compañías.

Cerrar los ojos pero no para mis corrientes pesadillas sino para tocar el fondo de las cosas. Allí están las imágenes, las elocuentes, las sólo para mí. Cada una como la revelación que no entendí ni atendí. Y no se puede volver atrás. Se puede recoger lo aprendido pero de poco sirve.

Cerrar los ojos y al abrirlos encontrarla. ¿A Cuál de ellas? Una es un rostro. Otra es un vientre. Otra más una mirada. ¿Cuántas más? En el amor no hay posturas ridículas ni cursis ni obscenas. En el amor todo es ridículo y cursi y obsceno. También la norma, también la tradición."


(texto del libro Primavera con una esquina rota de Mario Benedetti)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La vida sin la música seria un error...

Soy apasionada por la música. No sé se esto se pasa con todos pero cuando la oigo es como se algo ocurriese dentro de mí. Todos mis sentidos se convierten a esas sensaciones y entonces me dejo llevar… ¡Y es maravilloso! ¡Cómo la música es sorprendente y encantadora! Pienso que la vida sin ella seria un poco más triste… Negro y blanco, lo creo.

Bueno, ciertamente que no me gustan todas las canciones del mundo… No, no, por supuesto que no. Me encantan aquellas que son alegres y cantan la vida, que tienen un ritmo que lleva el cuerpo y cuando percebemos ¡ya estamos a bailar! Pero también me gustas las más tranquilas, románticas, hechas para aquellos momentos más melancólicos o “pensativos”.

La realidad es que la música se añadió a mi vida de una forma tal que hoy es imposible arrancarla de ella… Como dicen, “somos uña y carne”. ¡Así que no hay más como luchar contra esto!